
La promesa de jugar en la blockchain y ser el verdadero dueño de tus activos digitales choca con una realidad incómoda: es caro y es lento. Ante este obstáculo, un grupo de expertos ha puesto sobre la mesa un debate radical que divide a la industria: ¿Y si la solución fuera “apagar” la descentralización, el pilar fundamental de esta tecnología, para que millones de personas puedan, por fin, “jugar gratis”?
Esta encrucijada se materializó durante la ponencia "Fundamentos de la Tokenización en Videojuegos. Conceptos, Aplicaciones e Impacto Económico", donde Asgeir Thor Oskarsson, CEO de la Asociación BSV, defendió un modelo en el que la plataforma de juego toma el control de las transacciones para eliminar las comisiones. El evento se enmarca en el curso Gamificación en Blockchain, construcción de economías, contratos inteligentes y activos Tokenizados en BSV, dirigido por la experta en finanzas y tecnología Eva Raquel Porras González.
El argumento de Oskarsson es pragmático: para un jugador, la confirmación inmediata de una operación en la blockchain es irrelevante, y lo argumentó con un ejemplo: “¿Para qué quiere el usuario instantáneamente que ese skin esté en la blockchain? Pues no le hace falta. Si se lo quiere vender a otra persona del juego, pues lo puedo hacer con ese mecanismo –interno-”. En este sentido, la propuesta del experto es un sistema de dos velocidades: una interna, instantánea y gratuita para el jugador; y otra externa, la blockchain pública, donde todo se registra más tarde.
La contrapartida, sin embargo, fue señalada de inmediato por uno de los asistentes al curso, quien identificó el riesgo de crear una estructura centralizada. La pregunta fue directa y contundente: “¿Entonces tú lo que estás diciendo es que quieres actuar como un ‘exchange’ centralizado más o menos?”. Esta comparación trae a la memoria los grandes robos y fallos de seguridad que han afectado a las plataformas centralizadas, un riesgo que el participante subrayó: “En todos los ‘exchanges’ pueden pasar esas cosas”.
El futuro del videojuego: ¿Un modelo de negocio o un riesgo sistémico?
El debate va más allá de una simple elección técnica; es una respuesta a la crisis de los modelos “Play-to-Earn” que no han logrado atraer al gran público por su complejidad y coste. La visión de Oskarsson, alineada con la filosofía de la blockchain BSV de procesar un gran volumen de datos a coste mínimo, prioriza la experiencia de usuario y la escalabilidad masiva por encima de la pureza ideológica de la descentralización.
En este sentido, el enfoque obliga a la industria y a los propios jugadores a tomar una decisión fundamental. Por un lado, se ofrece la posibilidad de un ecosistema de videojuegos accesible, sin fricciones económicas y capaz de atraer a millones de usuarios acostumbrados al modelo “free-to-play”. Por otra parte, se pide a cambio una renuncia a la promesa original de la Web3: un entorno digital sin intermediarios, donde el usuario tiene el control total y verificable de sus activos.
Según los expertos en la materia, la conclusión de este debate definirá la próxima generación del entretenimiento digital. Así, los desarrolladores deberán elegir si construyen mundos abiertos y descentralizados, con sus desafíos actuales, o si optan por ecosistemas controlados que, aunque más eficientes, se asemejan mucho a las plataformas centralizadas que la blockchain aspiraba a superar.