Rosa Martínez Rodríguez aboga por mejorar las condiciones laborales de quienes trabajan en el sistema de cuidados
13 JUL 2026 - 16:43 CET
Judit Díaz de Losada Ferrer
La secretaria de Estado de Derechos Sociales, Rosa Martínez Rodríguez, inauguró hoy el curso “Itinerarios formativos para los profesionales de los cuidados. Calidad en el empleo y profesionalización del sector”, en el que habló de la mejora de las condiciones laborales y la profesionalización de las personas cuidadoras como uno de los principales retos del sistema de atención a la dependencia. Martínez Rodríguez señaló que, para alcanzar este objetivo, se exigen “nuevas competencias profesionales, mejores condiciones de empleo y una mayor cualificación del sector".
Durante su intervención, Martínez comunicó que este desafío se encuentra en un proceso de transformación del modelo de cuidados impulsado por el Ministerio de Derechos Sociales, que busca dejar atrás un enfoque donde se proporciona asistencia para avanzar hacia otro modelo basado en los derechos, la autonomía personal y los apoyos personalizados dentro de la comunidad.
La secretaria de Estado recordó además el profundo cambio demográfico en el que España se encuentra inmerso, con una población cada vez más envejecida y unas estructuras familiares que disponen de menos posibilidades para asumir los cuidados. “Hoy en España hay tres millones de personas mayores de 80 años y esta cifra se duplicará en 2050”, señaló, subrayando que el incremento de la demanda de apoyos convierte a las profesionales de los cuidados en “la pieza que sostiene el sistema”. Asimismo, Martíne Rodríguez afirmó que “sin cuidadoras no hay cuidados y sin profesionales no hay sistema”, resumió.
En este contexto, la secretaria de Estado destacó que el Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia, actualmente cuida a más de 1,7 millones de personas y apuntó que la financiación extraordinaria que se aprobará próximamente permitirá ampliar la cobertura y mejorar la intensidad y calidad de los servicios. Según Rosa Martínez, el reto no consiste exclusivamente en atender a más personas, sino en hacerlo con un modelo que sea sostenible a largo plazo.
Además, Martínez señaló que esa sostenibilidad para el sector depende de tres pilares fundamentales: un modelo de cuidados de base comunitaria, una financiación suficiente y la mejora de la situación de las profesionales. En este último apartado, alertó de las dificultades que atraviesa el sector, en concreto las mujeres y presentó algunos datos de un estudio elaborado por la Secretaría de Estado de Derechos Sociales. Según explicó, el 38% de las cuidadoras sufre dolor crónico, el 23 % padece fatiga crónica y el 19 % presenta síntomas de depresión. Igualmente, recordó que los salarios se sitúan en la gran mayoría de casos cerca del salario mínimo y que existe una diferencia de casi 10.000 euros anuales respecto al salario medio, mientras que la parcialidad y la rotación laboral continúan siendo estructurales.
Por último, la responsable de Derechos Sociales insistió en que una parte prioritaria de la nueva financiación debe destinarse a mejorar las condiciones salariales del sector, y reclamó la implicación tanto de los agentes sociales como de las comunidades autónomas para vincular la financiación pública a mejoras laborales. “Debemos cuidar también a quienes cuidan”, afirmó.


