La expedición Malaspina: el ambicioso viaje científico que terminó en el olvido
22 JUL 2026 - 17:22 CET
Judit Díaz de Losada Ferrer
El astrofísico e investigador del Centro de Astrobiología David Barrado, habló a través de video en el curso “Un país aeroespacial. El nuevo impulso tras el éxito del proyecto estratégico aeroespacial español”, dirigido por Teresa Riesgo Alcaide, ingeniera industrial y secretaria general de Innovación y Héctor Guerrero Padrón, subdirector general en el Ministerio de Ciencia e Innovación, sobre la gran importancia que supusieron y el posterior desencanto de las grandes misiones de exploración españolas. Durante su intervención, Barrado puso como ejemplo la expedición dirigida por Alejandro Malaspina a finales del siglo XVIII que representó la cúspide de la ciencia ilustrada en España, señalando que “era de carácter eminentemente científico, pero se enmarca dentro de las grandes expediciones europeas del momento, como las de James Cook o las francesas en el Pacífico”.
Durante su exposición en el curso, patrocinado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, el investigador detalló que este gran viaje no fue un hecho único, sino que formó parte de una estrategia de la Corona española a lo largo del siglo XVIII para anexionar el progreso científico con el desarrollo económico e imperial. Esta nueva aventura científica necesitó una gran inversión de recursos, se diseñaron buques específicos equipados con la maquinaria más avanzada y se reclutó a la élite de marineros, ingenieros y científicos del momento.
Durante cinco años de navegación por el Pacífico y las costas americanas, la expedición reunió un volumen ingente de datos astronómicos, hidrográficos, botánicos, zoológicos y etnológicos. Sin embargo, tras la vuelta de la embarcación a la península, las diferencias políticas provocaron el arresto de Malaspina y la detención del proyecto, haciendo que los informes y mapas terminaran traspapelados o quedarán archivados durante más de un siglo. Por ello, el investigador subrayó que, a pesar de los grandes esfuerzos que se hicieron, “el impacto que tuvo esta expedición fue limitado y tardío”, dificultando que la ciencia española fuera referente en el conocimiento naval de la época.
Asimismo, el ponente destacó lo desarrollada que estaba la tecnología de la época, mencionando figuras como Pedro de Medina, quien realizó varios estudios sobre las desviaciones magnéticas para determinar la longitud mucho antes que los textos de referencia europeos firmados por William Gilbert. Pese a estos precedentes que marcaron un antes y después, el patrón frecuente en estos casos era el de abandonar los proyectos técnicos o “secuestrar cartografías clave por celo político e institucional impidió consolidar una ventaja estratégica sostenida en el tiempo”.
Para David Barrado, el aprendizaje que deja la expedición de Malaspina y algunos otros proyectos históricos fallidos es la necesidad inmediata de no volver a caer en los errores del pasado en el contexto tecnológico actual. "Es un mal de la ciencia española no publicar ni difundir de forma adecuada sus resultados y estudios", concluyó, haciendo un llamamiento a la participación de las nuevas generaciones para que aprovechen el legado histórico de innovación e impidan que el talento y las oportunidades del ecosistema aeroespacial del siglo XXI vuelvan a quedar en el olvido.

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