Noticias - Cursos de Verano

Juan Valcárcel desgrana “El genoma como el Libro de Arena: el sendero de Severo Ochoa”

14 JUL 2026 - 11:39 CET

Bajo el sugerente título de “El genoma como el Libro de Arena: el sendero de Severo Ochoa”, el biólogo molecular Juan Valcárcel ofreció una conferencia magistral en el salón de actos de la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial, en colaboración con la Fundación Carmen y Severo Ochoa. Inspirándose en el célebre relato de Jorge Luis Borges, el investigador abordó la inmensidad de la genética moderna, un campo donde cada descubrimiento abre un sinfín de nuevas interrogantes, y reivindicó el legado de Severo Ochoa como la llave que abrió la puerta a la revolución de la medicina de precisión y la biotecnología.

El paralelismo borgiano no es casual. Valcárcel explicó que, al igual que el inalcanzable volumen del escritor argentino, el genoma humano se comporta como un laberinto infinito: apenas se descifra una página, emergen muchas más. Aunque la ciencia ya es capaz de secuenciar con total precisión los 3.000 millones de nucleótidos de nuestro ADN, el gran reto científico reside en interpretar esa inmensidad de información, especialmente en lo que se conoce como la "materia oscura" del genoma, de la cual todavía se desconoce el funcionamiento y comportamiento de la mayoría de sus productos.

En el centro de este laberinto emerge la figura del Nobel español Severo Ochoa. Valcárcel destacó que su contribución fundamental —el desciframiento del código genético y la demostración de su carácter universal— sentó las bases para el desarrollo de la biotecnología moderna. Gracias a que compartimos el mismo "lenguaje" celular con otros organismos, hoy es posible producir terapias avanzadas contra el cáncer o sintetizar insulina humana en bacterias, demostrando que la investigación básica de Ochoa es la piedra angular sobre la que se edifica la medicina contemporánea.

Finalmente, el investigador se mostró optimista respecto al futuro de la medicina personalizada y su accesibilidad. Recordó que el primer genoma humano requirió décadas de trabajo y un coste de 3.000 millones de dólares, mientras que hoy se puede secuenciar en una sola tarde por menos de 500 euros. Esta democratización tecnológica ya permite que la sanidad pública, especialmente en sistemas avanzados como el español, aplique tratamientos de precisión y terapias adaptadas a las características genéticas y mutaciones específicas del tumor de cada paciente, logrando que diagnósticos que antes eran fatales se transformen en enfermedades crónicas o curables.

Juan Valcárcel desgrana “El genoma como el Libro de Arena: el sendero de Severo Ochoa” - 1

Todas las noticias »