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Gabriel Elorriaga advierte de la lenta adaptación de la Administración pública ante el avance de la inteligencia artificial

9 JUL 2026 - 18:24 CET

Lucía Chavida Garrido

Gabriel Elorriaga, secretario de Estado de Organización Territorial entre 2000 y 2004, durante su intervención en el curso “La revolución de la inteligencia artificial: más allá del ruido”, dirigido por Pablo Vázquez, presidente de la Fundación Reformismo 21, recordó que, aunque la implantación de la IA mejora la calidad del trabajo en numerosas organizaciones, también plantea desafíos económicos. Elorriaga señaló que el uso intensivo de estas tecnologías puede elevar considerablemente los costes, especialmente cuando se recurre a modelos estadounidenses, que consideró más seguros desde un punto de vista estratégico, aunque también más caros. Por ello, concluyó que la Administración debe encontrar un equilibrio entre innovación, regulación y sostenibilidad económica en el proceso de incorporación de la inteligencia artificial.

El político relató una experiencia reciente en una reunión de empresa en la que la responsable de informática preguntó a los distintos departamentos que quién utilizaba inteligencia artificial en su trabajo y con qué herramientas. La respuesta fue unánime: recursos humanos, contratación, investigación y otras áreas ya incorporaban estas tecnologías en sus tareas diarias. "Los funcionarios funcionan por su cuenta con la inteligencia artificial", resumió. A su juicio, la IA representa "una mejora tecnológica extraordinaria" cuya adaptación social está siendo muy rápida, hasta el punto de convertirse en una herramienta de uso cotidiano. Sin embargo, advirtió Elorriaga, de que "la respuesta institucional es lenta" porque "nuestros procedimientos son claramente lentos". Para el también abogado, esta situación no es anecdótica, sino que refleja uno de los principales retos de la Administración pública.

Durante su intervención, el político rechazó tanto el optimismo tecnológico como el rechazo preventivo hacia la inteligencia artificial. "Cualquier mejora tecnológica no es buena ni mala; todo depende del uso que se haga de ella", afirmó, e insistió en que "no hay que entregarse en manos de la IA", sino utilizarla como una herramienta de apoyo. Respecto a la aplicación de estas herramientas en el sector público, distinguió entre automatización e inteligencia artificial. Asimismo, Elorriaga explicó que muchos procedimientos administrativos, como los empleados por la Agencia Tributaria, ya funcionan mediante algoritmos que procesan grandes volúmenes de datos siguiendo reglas previamente establecidas, sin recurrir a la IA. La inteligencia artificial, señaló, supone un paso adicional sobre esos sistemas, ampliando las posibilidades de análisis y apoyo a la toma de decisiones.

El político del PP también situó el desarrollo de la inteligencia artificial en el contexto de la competencia internacional entre Estados Unidos y China. Según explicó, ambas potencias mantienen una carrera tecnológica en la que Europa apenas cuenta con modelos propios, mientras que Estados Unidos continúa liderando el desarrollo, con una inversión privada en IA que alcanzó los 285.900 millones de dólares en 2025, aunque las plataformas chinas ganan terreno gracias a su capacidad para abaratar tecnologías existentes e introducir mejoras rápidamente. En este contexto, Elorriaga alertó del riesgo de que Europa quede rezagada por un exceso de regulación, y denominó este fenómeno como "la trampa de la jaula regulatoria", al considerar que "el exceso de protección, paradójicamente, puede frenar la propia innovación que se pretende proteger". En su opinión, la mayor cautela europea hacia los modelos de código abierto también está limitando el desarrollo tecnológico del continente.

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