El profesor Francisco Cortés reclama un cambio de modelo en la salud para situar la experiencia del paciente en el centro de la medicina
20 JUL 2026 - 16:22 CET
Judit Díaz de Losada Ferrer
El profesor titular del Departamento de Estudios Ingleses de la Universidad Complutense, Francisco Cortés Vieco, señaló en la jornada “Cuerpos narrados: género, enfermedad, cuidados y conciencia sanitaria”, dirigida por la catedrática de Literatura de la UCM, Isabel Durán Giménez-Rico, el alarmante sesgo del modelo biomédico tradicional y el olvido de la dimensión humana en la medicina actual. Cortés trató la creciente demanda de aplicar las Humanidades Médicas como uno de los retos primordiales que vive la atención sanitaria contemporánea, señalando que “la enfermedad no es solo una condición biomédica, sino también una experiencia que transforma la vida de la persona que la padece”.
Asimismo, Francisco Cortés comunicó que este reto está estrechamente relacionado con las estructuras de poder que limitan el acceso al sistema sanitario, lo que deteriora el sufrimiento y la vulnerabilidad de los pacientes. En lugar de ser un inconveniente técnico limitado, la carencia de escucha activa facilita que la atención sea despersonalizada y fría, haciendo que el efecto negativo traspase del plano orgánico al biográfico. "Las Humanidades Médicas Críticas desplazan la atención hacia las estructuras de poder que determinan qué cuerpos reciben atención y qué cuerpos no, qué sufrimientos son reconocidos y qué voces son silenciadas", señaló el profesor, subrayando que esta ausencia de mirada humanista tiene una consecuencia directa en la cotidianeidad de las personas afectadas.
El secretario del curso destacó que la práctica clínica afronta una alarmante deshumanización debido al rechazo sistemático del relato en primera persona, señalando que la falta de competencia narrativa actúa como un obstáculo en la relación entre el personal sanitario y los enfermos. Según Cortés, el problema empeora por la hegemonía del discurso técnico, lo que provoca que los datos científicos sean el único modelo de conocimiento válido. “Tenemos un vacío en cuanto a la integración del saber del paciente en la práctica clínica, que está siendo sustituido únicamente por protocolos biomédicos con una enorme rigidez”.
Para el experto, uno de los efectos más preocupantes de esta dinámica es la invisibilización del género, la clase social o la edad en el diagnóstico y tratamiento, llegando a provocar que la salud de los colectivos más vulnerables quede desatendida. En contraste a esta alarmante tendencia, el docente quiso poner en valor el desarrollo de las Humanidades Médicas Críticas y la medicina narrativa impulsada por autoras como Rita Charon, calificando esta corriente como un avance decisivo. "Estamos absolutamente comprometidos en consolidar el relato del paciente como una fuente legítima de saber, capaz de revelar dimensiones del dolor que difícilmente aparecen en el lenguaje técnico", explicó.
Finalmente, Francisco Cortés insistió en que el cambio de la atención sanitaria y la superación de las diferencias en el acceso a los cuidados es un objetivo que requiere un profundo análisis crítico, centrado en la relectura de las narrativas de enfermedad y la escucha activa de las vivencias reales. “La lectura atenta de los relatos de enfermedad permite cuestionar categorías preconcebidas y revelar aquello que los discursos institucionales tienden a silenciar; por eso proponemos una mirada integral para trasladar el saber de las letras y las artes a la práctica clínica y a la vida real”, concluyó.


