El MIR debe avanzar hacia un modelo que evalúe competencias sin perder transparencia ni exigencia
El XIX Encuentro de Educación Médica, organizado por la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly – UCM, ‘examina’ la prueba MIR y los retos de la formación sanitaria especializada
30 JUN 2026 - 13:01 CET
El sistema MIR (Médico Interno Residente) de formación de especialistas médicos que existe en España, implantado en 1978, ha sido una de las grandes fortalezas de la medicina española y un modelo de referencia. Sin embargo, «su éxito no debe impedir una revisión rigurosa de aquellos aspectos que necesitan actualizarse para responder a las necesidades de la sanidad actual». Así lo han señalado los académicos reunidos durante el XIX Encuentro Anual de Educación Médica, organizado por la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM, bajo el título «Formación sanitaria especializada. Saber dónde estamos para saber dónde debemos ir», en el marco de los Cursos de Verano Complutense 2026.
El encuentro ha sido inaugurado por Joaquín Goyache, rector de la Universidad Complutense de Madrid; Alberto Galindo, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y José Antonio Sacristán, director de la Fundación Lilly. Sobre el compromiso con la educación médica, José Antonio Sacristán ha señalado que la innovación en educación médica es, desde el inicio de la actividad de la Fundación Lilly hace 25 años, un compromiso de la Fundación, «desde el convencimiento de que formar mejor a los profesionales sanitarios es contribuir directamente a una medicina de mayor calidad, más rigurosa y centrada en las necesidades de los pacientes».
Según el doctor Jesús Millán, codirector de la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM, entre las cuestiones que pueden ser mejoradas en la Formación Sanitaria de Especialistas destacan «la forma y modo en la que se accede a la formación, el desarrollo de los programas formativos o la evaluación de los residentes». En esta misma línea, el doctor Javier Arias, codirector de la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM y catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid, describe la situación actual como «un momento de encrucijada productiva» y coincide en apuntar a la evaluación, el papel del tutor y la planificación de necesidades de especialistas como los principales puntos de mejora potencial.
Y es que, tal y como han subrayado en el encuentro, el modelo actual de Formación Sanitaria Especializada conserva fortalezas indiscutibles, pero debe evolucionar al ritmo de los cambios que están transformando la práctica clínica. La incorporación de nuevas competencias profesionales, tecnológicas y humanas, la atención a la cronicidad, la medicina basada en valor o el impacto de la inteligencia artificial obligan a revisar cómo se forman, acompañan y evalúan los futuros especialistas.
En este contexto, el profesor Millán plantea una cuestión de fondo sobre el peso del examen MIR en el acceso a la especialización: «¿El número 1 del examen MIR es el mejor médico que ha salido de las Facultades o es el mejor opositor de los candidatos?».
Progresión por competencias
El doctor Arias defiende avanzar hacia «un modelo de progresión por competencias», en el que el residente avance «en función de lo que es capaz de hacer con autonomía y seguridad, y no únicamente en función del tiempo que lleva en el programa». Esta reforma, añade, requeriría herramientas de evaluación objetiva, portafolio y tutores con tiempo y formación para ejercer su labor, «pero es la reforma con mayor impacto potencial en la calidad real de la formación». Al tiempo advierte que «sin tutores bien formados, con tiempo real para ejercer su función y el reconocimiento que su labor merece, cualquier reforma estructural quedará en papel mojado».
Por su parte, el doctor Millán recuerda que la actualización del modelo no se limita al periodo de residencia. «La formación médica debe preparar a los estudiantes para una medicina en cambio constante, en la que no basta con transmitir conocimientos cerrados. Les enseñamos determinadas competencias, pero no podemos enseñarles la medicina que van a tener que practicar dentro de 10 años, porque cambia día a día. Así es que hemos de prepararlos para que sean capaces de aprenderla», afirma. Por ello, considera que los programas deben incluir como aspecto nuclear la enseñanza del método científico, «que es el sustrato del método clínico».
A pesar de la necesidad de actualización, reconocen que hay activos como «la transparencia del proceso de selección, la formación en entornos clínicos de alta exigencia, la homogeneización de los estándares de especialización y el reconocimiento social que el título de especialista tiene dentro y fuera de nuestro país» que no deberíamos sacrificar en reforma alguna.
Excelencia docente
Durante el XIX Encuentro Anual de Educación Médica se ha distinguido a la doctora Subha Ramani, de la Harvard Medical School y expresidenta de la International Association for Health Professions Education (AMEE), como Maestra de la Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM, quien aúna en su trayectoria profesional los aspectos de ser un referente en educación médica y en formación sanitaria especializada», subraya el doctor Millán. Como resume Arias, este encuentro anual es un foro que «combina la reflexión crítica con el reconocimiento de quienes hacen de la educación médica una vocación».
La Cátedra de Educación Médica Fundación Lilly-UCM, fundada en 2006, tiene como objetivo contribuir a la mejora del proceso educativo y a promover la excelencia en la enseñanza de la Medicina. Para ello, impulsa la formación y la investigación en educación médica, favorece la aplicación de los conocimientos generados y promueve su difusión y comunicación, con el objetivo de fomentar la implantación de las mejores prácticas docentes en la formación de los futuros profesionales sanitarios.
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