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¿Cómo se puede estar seguro de que el kéfir que se compra es realmente kéfir?

21 JUL 2026 - 13:54 CET

Texto: Jaime Fernández, Fotografía: J. F. y Francisco Rivas – Tribuna Complutense

En un mercado cada vez más complejo, donde se introducen miles de productos nuevos cada año y donde el comercio on line se ha convertido en masivo es más importante que nunca el control y la vigilancia de los productos que llegan a dicho mercado. Algo a lo que se dedican, de manera intensiva, varias instituciones como se refleja en el curso de verano de la UCM “Los nuevos desafíos del consumo: actuación de las autoridades para proteger a la ciudadanía”. Para clarificar el estado en el que se encuentra la situación en España, la segunda jornada del curso ha comenzado con las conferencias de Natalia Moreno, subdirectora general de Coordinación y Cooperación en Consumo, y Pilar Morillo, directora del Centro de Investigación y Control de la Calidad (CICC).

Natalia Moreno ha reconocido que la labor de las instituciones, en este campo, es una vigilancia que garantice la libre circulación de productos, protegiendo siempre los intereses públicos y privados. En la vigilancia de ese mercado el Estado tiene las competencias de coordinación, mientras que las competencias ejecutivas dependen de las comunidades autónomas. Así, si la Comunidad Valencia, en un caso real, activa una alerta por unas piscinas tubulares que cuentan con una cincha que puede hacer tropezar y caer a los niños, esa alerta se activa a nivel nacional y luego, gracias a los convenios internacionales, a nivel europeo.

De ese modo, las administraciones controlan tanto la calidad y la seguridad de los servicios (festivales, suministros energéticos, alquileres…) como de la producción no alimentaria (juguetes, textiles, calzado, etiquetado…) y de la alimentaria. Con respecto a esto último, a través del Plan Nacional de Control Oficial de la Cadena Alimenticia, de acuerdo con Natalia Moreno, se controlan en torno a 3.500 productos anuales, siendo siempre preferencia a aquellos que tienen más riesgo de incumplir las normativas. A eso se suman las campañas puntuales, estatales o autonómicas (donde entra el caso del kéfir, ya que en algunos casos se está vendiendo como tal lo que es simple yogur); las campañas motivadas por la adaptación a nuevas normas, o la publicidad encubierta de productos que hacen algunos influencers.

Moreno asegura que en 2025 se detectaron un 9% de incumplimientos, que pueden ir desde asuntos como etiquetados incorrectos, de los que se exige rectificación, hasta temas más graves, que pueden llevar a la imposición de sanciones administrativas. Cifras que coinciden con las que presenta Pilar Morillo, directora del CICC, quien asegura que el sistema de control español, tanto para productos alimenticios como para industriales, es bastante robusto, y la mayor parte de los analizados cumplen la normativa.

De los cerca de 3.500 productos que analizan en el CICC anualmente, lo que implica más de 44.000 ensayos, el 85,4% de los productos industriales y el 78,4% de los alimenticios cumplen todas las normativas. Sólo en algunos casos extraordinarios como en los vapeadores se dan serios incumplimientos, ya que estos dan una información no verídica en un 40% de los casos sobre la cantidad de nicotina que incluyen.

Explica Pilar Morillo que el CICC cuenta con más de veinte laboratorios donde se hacen exámenes muy exhaustivos a diferentes niveles de los productos, comenzando por la cromatografía, para identificar los compuestos; y siguiendo por la espectrometría, para detectar elementos químicos a nivel de trazas; la espectroscopía de infrarrojos, para la identificación cualitativa de compuestos; los bioanálisis, para identificar moléculas a nivel de ADN para que no nos vendan los productos que no son; los análisis microbiológicos, para comprobar la seguridad de los productos, o las técnicas ópticas. para los análisis microscópicos y visuales de los materiales.

Certificado con la norma ISO que reconoce su competencia técnica, el CICC es, desde 2024, Laboratorio Nacional de Referencia de Agentes de Mejora de los Alimentos, como aditivos y aromas.

Gracias a estos controles ejercidos por la administración y por los laboratorios del CICC, así como las colaboraciones con otras instituciones como la Universidad Complutense, con la que se ha trabajado el último año para analizar productos de la pesca como crustáceos y mariscos, se contribuye, de acuerdo con las dos ponentes, a un “mercado más seguro, transparente y confiable”, en el que no te den kéfir por yogur.

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